16 de junio de 2026
Zonas francas y nearshoring: una oportunidad logística para República Dominicana
En los últimos años, una palabra ha comenzado a tomar fuerza en las conversaciones sobre comercio internacional: nearshoring.
Aunque puede sonar como un término técnico, su significado es bastante sencillo. Se refiere a la decisión de muchas empresas de acercar parte de su producción, almacenamiento o cadena de suministro a los mercados donde venden sus productos.
Después de años en los que muchas compañías concentraron sus operaciones en destinos lejanos buscando menores costos, el mundo aprendió una lección importante: no basta con producir barato; también hay que poder entregar a tiempo, responder rápido y reducir riesgos.
La pandemia, los conflictos internacionales, los retrasos marítimos, los aumentos en costos de transporte y los cambios en las políticas comerciales han llevado a muchas empresas a repensar sus cadenas de suministro.
Y en ese nuevo mapa global, República Dominicana tiene una oportunidad muy importante.
¿Por qué el nearshoring importa para República Dominicana?
República Dominicana cuenta con una ubicación geográfica privilegiada, cercanía con Estados Unidos, conectividad marítima y aérea, estabilidad macroeconómica relativa, experiencia exportadora y un régimen de zonas francas que lleva décadas operando con éxito.
Las zonas francas dominicanas se han convertido en uno de los pilares del crecimiento económico del país. Según datos recientes del Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación, el sector registra más de 200,000 empleos, más de US$8,600 millones en exportaciones y 858 empresas operando bajo este régimen.
Estas cifras no solo hablan de producción. También hablan de movimiento, transporte, almacenamiento, distribución, talento, inversión y conexión con mercados internacionales.
En otras palabras: hablan de logística.
Las zonas francas como motor de competitividad
Cuando pensamos en zonas francas, muchas veces pensamos en fábricas, parques industriales o exportaciones. Pero detrás de cada producto que sale de una zona franca hay una cadena logística que debe funcionar con precisión.
Hay materias primas que deben llegar a tiempo. Hay procesos de manufactura que dependen de insumos importados. Hay productos terminados que deben salir hacia otros mercados. Hay documentación, aduanas, transporte interno, coordinación con puertos, aeropuertos, almacenes y operadores logísticos.
Un producto fabricado en una zona franca no compite solamente por su calidad o precio. También compite por la capacidad de llegar a su destino de forma rápida, segura y eficiente.
Por eso, mientras más crece el sector de zonas francas, más importante se vuelve la logística.
En 2025, el Consejo Nacional de Zonas Francas aprobó la instalación de 82 nuevas empresas y 10 nuevos parques industriales, una señal del dinamismo que mantiene el sector y de su potencial para seguir atrayendo inversión.
Ese crecimiento representa oportunidades para el país, pero también nuevos retos: más mercancías que mover, más rutas que coordinar, más inventarios que administrar y más necesidad de servicios logísticos confiables.
Nearshoring: una tendencia global con impacto local
El nearshoring surge de una necesidad empresarial muy clara: estar más cerca del cliente final.
Para muchas compañías que venden en Estados Unidos, Canadá, América Latina o el Caribe, producir o ensamblar en países más cercanos puede representar una ventaja frente a operaciones ubicadas a miles de kilómetros.
Menos distancia puede significar menores tiempos de tránsito, mayor flexibilidad, mejor respuesta ante cambios de demanda y menor exposición a interrupciones globales.
Ahí es donde República Dominicana puede jugar un papel relevante.
Nuestra cercanía con Estados Unidos, la conectividad regional y la experiencia de las zonas francas crean una combinación atractiva para empresas que buscan diversificar sus cadenas de suministro. De hecho, análisis recientes sobre el sector destacan que el país tiene condiciones favorables para atraer inversiones vinculadas al nearshoring, aunque también señalan que el siguiente salto dependerá de fortalecer talento, infraestructura y coordinación público-privada.
Esto es importante porque el nearshoring no ocurre automáticamente. No basta con tener buena ubicación. Hay que demostrar capacidad operativa, eficiencia logística, seguridad, talento humano, tecnología y cumplimiento.
La logística es lo que convierte una oportunidad en realidad
Tener empresas interesadas en producir más cerca de sus mercados es una gran noticia. Pero para que esa oportunidad se convierta en crecimiento real, la logística tiene que responder.
Una empresa que decide instalarse en una zona franca o mover parte de su cadena a República Dominicana necesita algo más que espacio físico. Necesita saber que sus materias primas llegarán a tiempo, que sus productos podrán salir sin retrasos, que tendrá opciones de transporte, que podrá distribuir en el país o exportar con eficiencia, y que contará con aliados capaces de acompañar su operación.
La logística es la columna que sostiene esa promesa.
Sin una logística eficiente, el nearshoring pierde fuerza. Con una logística confiable, República Dominicana puede convertirse en una plataforma más competitiva para empresas que buscan cercanía, velocidad y estabilidad.
Por eso, cuando hablamos de zonas francas y nearshoring, no hablamos solo de inversión extranjera. Hablamos de empleos, exportaciones, transporte, distribución nacional, servicios de carga, tecnología, talento y oportunidades para empresas dominicanas que forman parte de esa cadena.
El impacto también llega a consumidores y pequeñas empresas
Aunque el nearshoring suele analizarse desde una mirada empresarial, su impacto puede sentirse en la vida cotidiana.
Cuando un país fortalece su capacidad logística e industrial, se crean más empleos, se diversifica la economía y se generan nuevas oportunidades para proveedores locales, transportistas, operadores de carga, empresas de servicios, talleres, suplidores y pequeños negocios.
También puede mejorar la disponibilidad de ciertos productos, reducir tiempos de reposición y fortalecer la capacidad del país para responder ante cambios internacionales.
En el caso dominicano, el crecimiento de zonas francas no solo representa exportaciones. También representa una red económica que se extiende hacia comunidades, familias y empresas que se benefician directa o indirectamente del movimiento de mercancías.
Las zonas francas alcanzaron en 2025 cifras históricas de empleo, superando los 200,000 puestos directos, según reportes del sector. Esto confirma que su impacto va mucho más allá de los parques industriales: toca la economía real de miles de hogares.
Los retos: talento, infraestructura y valor agregado
La oportunidad existe, pero también existen retos.
Para competir en un mundo donde muchos países buscan atraer nearshoring, República Dominicana debe seguir fortaleciendo su infraestructura, sus procesos logísticos, su capacidad de innovación, su formación técnica y su propuesta de valor.
No se trata solo de producir más, sino de producir mejor. No se trata solo de atraer empresas, sino de crear un ecosistema capaz de sostener operaciones cada vez más sofisticadas.
Actores del sector han señalado recientemente que el próximo gran salto de las zonas francas dominicanas dependerá de una agenda compartida, más formación de talento y proyectos de alto impacto que eleven el valor agregado del país.
Esto es clave. Porque el nearshoring no debe verse solo como una oportunidad de recibir operaciones que antes estaban lejos. Debe verse como una oportunidad para que República Dominicana suba de nivel en la cadena global de valor.
EPS y el rol de la logística nacional
En EPS vemos el crecimiento de las zonas francas y el nearshoring como una señal positiva para República Dominicana.
Mientras el país fortalece su posición como plataforma logística e industrial, las empresas necesitan aliados capaces de acompañar sus operaciones con soluciones confiables de carga, courier y distribución nacional.
Porque una mercancía no solo debe llegar al país. Debe moverse dentro del país. Debe llegar a una empresa, a una sucursal, a un cliente, a una oficina, a un almacén o a un punto de venta.
Ahí es donde la distribución nacional se vuelve esencial.
Con una red logística sólida, las empresas pueden conectar mejor sus operaciones, responder con mayor agilidad y aprovechar las oportunidades que abre el nuevo comercio global.
En EPS seguimos comprometidos con ofrecer soluciones que ayuden a personas y empresas a mover sus envíos de forma segura, ágil y confiable, acompañando el crecimiento de un país que se posiciona cada vez más como un punto estratégico para el comercio regional e internacional.
Conclusión
El nearshoring representa una gran oportunidad para República Dominicana, pero esa oportunidad necesita logística.
Las zonas francas han demostrado ser un motor de empleo, exportación e inversión. Ahora, el reto es seguir fortaleciendo la capacidad del país para mover mercancías, conectar mercados y responder con eficiencia a las nuevas exigencias del comercio global.
Porque en esta nueva etapa, la competitividad no depende solo de dónde se produce.
Depende también de qué tan rápido, seguro y confiable puede llegar un producto a su destino.
Y en ese camino, la logística no es un complemento.Es una ventaja competitiva.








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